Que sea engañado a puerta cerrada por el eco inexistente de tú voz… por una sombra que recorre los pasillos de casa olvidada. Apertura de corazón me has pedido y no puedo más que abrir estos brazos, como si volvieras a abrasarme fantasma… como si transportados hacia el éter, nos ahogáramos en la estrella de nuestros nombres… ¿Qué decir de ti recuerdo y vida? Todas serán silabas muertas, tentativas de describir lo inefable. Fantasma y recuerdo me has dejado con la lluvia colmada en la garganta, con los pies desplegados de su sombra, con un collar, que cuán péndulo de Foucault se balancea sostenido desde una viga hasta mi cabeza.
1 comentarios:
Es la gracia del recuerdo lo que mantiene todo en vaivén.Es interesante el escrito, y hay otros igual. Ya pasaré a darme una vuelta con más tiempo.
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