Mujer, aún tienes tienes rostro de niña, no obstante, persiste, en tu frente, una linea, reflejo de tu gravedad e inteligencia. Eres mas bella que el percutido de la lluvia en nuestros techos de zinc. Y cada vez que pienso en ti me ahogo en un océano de paroxismos, de verte al otro lado del abismo, como un espejo, absorta, rasgando la tela de la eternidad.
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