Piedra Filosofal


Cuando E se encontró con la libreta de notas de Anton Chejov ni siquiera pudo suspirar de jubilo. E, candidato a Doctor de la ilustrísima Universidad de Salamanca por su tesis: “El Relato Corto en Anton Chejov más allá de una recensión”, buscaba, en una vieja y pequeña biblioteca de Moscú, material inédito de su maestro. Había pasado el gélido invierno allí sin fructíferos resultados, no obstante, el 20 de Octubre, en un rinconcito, se encontró con el manuscrito, que decía se ser, la fiel copia de la libreta que Chejov llevaba a todas partes, la misma a la cual se adjudicaba ser la tentativa de todas sus grandes obras. Ese día con Asombro E, descubrió la tapa y desentrañando los secretos olvidados, ojeó con decepción que la totalidad de las hojas estaba en blanco, excepto la última, allí escritas las siguientes palabras: “Dejar 100 rublos a la criada para comprar víveres”.