Conclusiones tras unas Cervezas

"(...) tristemente hemos perdido a un gran aliado: los post-modernos"

Frase que salió del espejo.

Está claro, el hombre es un “me piensas luego existo”.

Los enfoques encaminados a una “seudo-emancipación” individual, castran cualquier tentativa de revolución social.

Las visiones postmodernas que comparten la mirada del poder, como una fuerza impersonal, presente, a priori, en toda relación de poder, parecen sospechosas toda vez que, imposibilitan, nuevamente, las tentativas de una emancipación social, teniendo en cuenta que, las relaciones de producción siguen siendo las mismas. En virtud de ello, un tercio de la población está bajo el umbral de la pobreza y los otros dos tercios viven alienados tanto espiritual como materialmente del producto de su trabajo. Por otro lado, los nuevos escenarios de producción a gran escala, tanto, la globalización de los medios de producción, como de los medios de comunicación e información de masas, apuntan a controladores de las relaciones de poder bastante identificables.

El hecho apunta a que el discurso promovido por los pensadores postmodernos, el cual, insita la liberación de las cadenas de poder mediante el viaje solitario del individuo que, debe escapar de estos ambientes burlando el aparato estatal que por otro lado, desalienta, toda tentativa de organización mancomunada de la colectividad ante las relaciones de poder, dado que, éstas, se presentan, en ellos, como potenciales “nuevas relaciones de poder”. Tal discurso, promueve, un panorama desolador, puesto que, dadas las condiciones, presuponen su emancipación individual siempre en función de los aparatos de poder contemporáneos: El Estado y La Empresa; por otro lado, la afirmación de que el poder se presenta de manera impersonal genera el gran inconveniente y gran ventaja – para los individuos que lo tienen- que, al no poder ser identificado, se hace imposible revelarse contra un ente etéreo e impersonal.

La consecuencias, de esas afirmaciones, apuntan precisamente a debilitar los discursos que promuevan una emancipación del hombre de manera colectiva, y por tanto, la única forma de emancipación, puesto que el hombre se piensa en los otros, ergo, su libertad, sólo estará dada en la medida en que la logre conquistar para todos ellos.

1 comentarios:

Andrea Isabel Aguilar Ferro dijo...

sucede también que los posmodernistas han llegado a tildarse de gente carente de propuestas para la transformación de lo que más critican... Hay demasiados intelectuales apolíticos y cuando la gente hace el llamado a la emancipación... ¿dónde están?
La idea de libertad colectiva es preciosa, simplemente bella.