Comunicación Divina

Dios ha abierto su cortina de nubes para increparme:

“Sin suspicacias, hijo mío, abre tu corazón desnudo”

En la calle apuro el paso, pero las luces blancas del delirio me han cegado

He tenido sueños en la montaña más alta del universo

Vi una verdad desnuda en seda y me han guiñado traslucidos sus senos

“Tú eres, hijo, padre y homicida”

“Venid y besad mis pechos, libre eres de tus ataduras”

He rozado los cabellos de esa virgen... sus cabellos, rocío de las nubes

Ahora me ha dejado en mi cumbre, cementerio de plumas

¿Qué hace el hombre más solitario del universo?

¿Qué, sino más que hablar con su tumba...?

¿Qué, sino más que mirar desde lo alto el profundo abismo a su pies…?

¿Y cuando se canse de parlotear con la muerte?

¿Cuando se aburra de admirar su profundo océano?

No encontrará mejor cosa que coger su cortina de niebla

Abrirla sobre algún desafortunado

Echarle un vistazo a la pobre criatura

Y con afán lúdico decirle:

“Sin suspicacias, hijo mío, abre tu corazón desnudo”